Los recién nacidos no asocian lo que ven sus ojos con lo que hacen sus manos. Sus ojos a menudo miran en una dirección, mientras que sus manos se mueven al azar hacia otra. Los bebés no puede mover las manos hacia los objetos que ven. Además, todavía no son conscientes de que esas manos, que les pertenecen, forman parte de su cuerpo. La mayoría de las veces, las manos se encuentran fuera de su campo de visión, y ellos ni siquiera son conscientes de este hecho. Los bebés deben descubrir primero que tienen manos. Esto suele ocurrir a las seis u ocho semanas de vida. Los bebés descubren sus manos a través del tacto. Se agarran una mano con los dedos de la otra. Tiran de ellos y abren y cierran los dedos. En esta etapa, sus movimientos son generalmente fortuitos y todavía no colocan las manos frente a los ojos con intención de mirarlas. Es recomendable poner objetos que hagan ruido en las manos del bebé, por ejemplo un sonajero, entre las seis y ocho semanas. Los recién nacidos nacen con un reflejo de prensión mediante el cual cierran automáticamente las manos para agarrar los objetos que les damos, por lo tanto, también agarrarán el sonajero que les pongamos en las manos. Al mover las manos al azar, oyen el ruido del sonajero y buscan con los ojos el objeto que origina ese sonido. Cuando descubran el sonajero, también descubrirán la mano que lo sujeta. Se sabe que los juguetes ligeros, que los bebés puedan sostener y hacer ruido con ellos al agitarlos, son importantes durante las semanas siguientes. Captan la atención y la mirada de los bebés hacia el objeto que están sosteniendo en sus manos. Les ayudan a establecer la relación entre ellos mismos y sus manos. Cuando han aprendido a colocar sus manos dentro de su campo de visión intencionadamente, éstas se convierten en su juguete más fascinante. No apartan la vista de las manos, las mueven frente a la cara, las examinan con asombro y juegan con ellas sin cesar.
Tras descubrir sus manos, los bebés tienen que aprender que pueden usarlas y hacer cosas con ellas. Cuando su bebé cumpla los tres o cuatro meses, es importante que le cuelgue juguetes que pueda alcanzar y golpear desde donde se encuentre tumbado. Cuando los bebés disponen de un juguete colgante de estas características, se inicia un proceso interesante. Concentran su mirada en los juguetes y los miran con alegría. Al mismo tiempo, mueven las manos o los pies fortuitamente hasta que, de repente, ocurre algo maravilloso: la mano toca el juguete colgante y éste se mueve hacia adelante y atrás. Tras varios golpes fortuitos, comienzan a entender que son ellos los que controlan el proceso y los golpes fortuitos se vuelven cada vez más intencionados. Si los bebés pudieran describir verbalmente sus experiencias en esta etapa, seguramente les oiríamos decir algo así como: ""¡Hola! ¿Soy yo el que está haciendo esto tan maravilloso? ¿Tienen mis manos el poder de hacer algo tan grande? Quizás lo intente de nuevo."" Poco a poco, los bebés aprenden a controlar sus manos y moverlas hacia los objetos que están mirando. Esto sucede cuando se ha desarrollado la coordinación oculomanual.
Una vez que la coordinación oculomanual mejore y se defina, los bebés no se contentarán tan sólo con golpear el juguete, sino que querrán tocar los objetos, así que comienzan a calcular la distancia entre ellos y el objeto que quieren tocar. Dirigen muchas veces la mirada de sus manos al objeto y viceversa, y sólo cuando han calculado la distancia, estiran las manos y lo tocan. Poco a poco, este proceso se vuelve más preciso y ya pueden estirar las manos directamente hacia el objeto y tocarlo sin dudar.
En torno a los cuatro meses, su bebé comenzará a llevarse a la boca el objeto que sostiene en sus manos. La boca del bebé desempeña un papel importante en su desarrollo durante el primer año de vida. Los bebés examinan, exploran y descubren su entorno con la boca. Más adelante, en torno a los seis meses, utilizan también las manos y comienzan a examinar los objetos que sostienen para tocarlos, golpearlos, acariciarlos, apretarlos, etc. Ahora, la coordinación oculomanual ya está definida y los bebés pueden seguir adelante y comenzar a mejorar sus movimientos y habilidades relacionados con la motricidad fina: la coordinación de ambas manos y su coordinación oculomanual, lo que implica la resolución de tareas más difíciles. La coordinación oculomanual continúa perfeccionándose durante años.
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