Los músculos son más fuertes y los movimientos más definidos. Los movimientos nerviosos de las manos son más suaves y más tranquilos. Los puños cerrados ahora se sueltan y los dedos están más relajados y se extienden más.
De las 8 a las 10 semanas, los músculos oculares del bebé son más fuertes, pueden enfocar los objetos que están dentro de su campo visual e incluso seguir su movimiento. Los bebés pueden mover la cabeza para seguir el movimiento de un objeto a medida que aumenta su coordinación oculomanual.
Lo bebés hacen un descubrimiento significativo: toman conciencia de sus propias manos. Se sienten fascinados con este descubrimiento y continúan estudiando sus manos, observándolas y metiéndoselas en la boca. Los golpes fortuitos sobre un objeto incitan al bebé a girar la cabeza en esa dirección. El descubrimiento de las manos y del control que ejerce sobre ellas le abre un nuevo mundo de experiencias. A continuación mirarán el objeto e intentarán alcanzarlo. Al principio, estos intentos pueden reducirse a un tanteo, pero al final del tercer mes, después de haber practicado frecuentemente, el bebé extenderá las manos y golpeará los objetos con la voluntad e intención de hacerlo.